La brecha de igualdad entre hombres y mujeres sigue estando presente en el mercado laboral español. Un indicador de desigualdad es el índice ClosinGap, que analiza la evolución de cinco grandes categorías (empleo, educación, conciliación, digitalización y salud y bienestar) entre hombres y mujeres en el ámbito laboral.
Si la paridad plena es un 100%, en España, según el índice ClosingGap estamos situados en un 63,3%. La diferencia nos da como resultado la brecha de igualdad que se sitúa en 36,7%. Al ritmo de mejora actual, quedarían 36 años hasta que esa diferencia desapareciera por completo.
Según el citado informe, las principales causas de esta brecha de igualdad son: escasa corresponsabilidad, dificultad en la conciliación, diferencias retributivas por sexo en los complementos salariales, presencia de roles y estereotipos de género.
Como desigualdad más acentuada figura la asociada a la conciliación laboral y familiar , que se sitúa por encima del 40%. Este aspecto hace referencia a la facilidad o dificultad para que las personas trabajadoras consigan las condiciones más beneficiosas en el desarrollo de su carrera profesional sin perjudicar su vida personal y familiar.
Con respecto al aspecto de la brecha salarial, en España es del 19,5 %. La diferencia de salarios existente entre hombres y mujeres y se calcula en base a la diferencia media entre los ingresos brutos/hora de todos los trabajadores. Hay que destacar que la brecha aumenta en función de la edad y también es más alta en contratos de jornada parcial.
Para reducir estas situaciones, desde la administración se han promovido diferentes iniciativas, entre ellas los Planes de igualdad. Desde el 8 de Marzo de 2022 es obligatorio que todas las empresas de más de 50 personas trabajadoras tengan un Plan de Igualdad.
El RD 901/2020 indica los requisitos para la elaboración y aplicación de un plan de igualdad. Este Real Decreto, define que las empresas deben respetar la igualdad de trato y oportunidades dentro del ámbito laboral y, para ello, deben adoptar medidas que garanticen que no existe discriminación entre hombres y mujeres. Estas medidas deberán ser acordadas junto con los representantes de los trabajadores de acuerdo con la legislación laboral vigente.
Sin perjuicio de las diferencias genéticas entre sexos, cerrar todas estas brechas entre hombres y mujeres en una sociedad que se considera avanzada, debe ser un objetivo a lograr.