El radón es un gas noble, incoloro, insípido y sin olor, que puede pasar desapercibido a pesar de estar presente. En su forma inestable, es uno de los estados intermedios de la desintegración de los isótopos del uranio.
Por ser un gas, cuando el radón se genera en la corteza del planeta, puede viajar a través de los poros y grietas del medio hacia el exterior y concentrarse en espacios subterráneos, cavas, minas, zonas con aguas termales, alcantarillados y zonas por debajo del nivel del suelo en general.
Una vez se acumula, el radón, como elemento inestable, continúa su desintegración y da lugar a metales pesados radiactivos, que se fijan a partículas del aire que respiramos y que finalmente terminan adheridas a nuestros pulmones.
De esta manera, los pulmones reciben una dosis de radiación que puede causar con el tiempo, entre otros efectos, cáncer de pulmón. Se estima que entre un 15-20% de las muertes en España por cáncer de pulmón, lo son por este motivo (unas 1500 muertes anuales). Este riesgo se incrementa notablemente en personas fumadoras.
El radón fue declarado cancerígeno humano del grupo 1, en 1987, por la International Agency for Research on Cancer (IARC).
Actualmente los niveles de referencia anuales en la legislación española están fijados a 600 Bq/m3 (RD 783/2001), pero la normativa europea Directiva 2013/59/EURATOM, que está pendiente de transponer a la legislación española, los baja hasta 300 Bq/m3.
Las concentraciones son más elevadas en zonas de tierras de tipo granítico y volcánico, esto significa que en Galicia, gran parte de Castilla- León, Extremadura y zonas de los Pirineos y de la costa noreste catalana tienen mayor probabilidad de afectación.
De hecho, las medidas en estas zonas realizadas por el Consejo de Seguridad Nuclear indican que más del 10% de los edificios en sus partes mas bajas, tienen concentraciones superiores a 300 Bq/m3. Puede encontrar una mapa detallado en https://www.csn.es/mapa-del-potencial-de-radon-en-espana.
Según carcinógeno Exposure-CAT, programa impulsado por la Generalitat de Cataluña, se considera que hay unos 42.000 trabajadores expuestos a radón y sus derivados en Cataluña, y este dato no incluye las situaciones no laborales.
Por último, dos recomendaciones sencillas para minimizar la afectación si hay que hacer actividades por debajo del nivel del suelo en zonas de riesgo:
• Ventilar el espacio
• Reducir el tiempo de permanencia en lo posible si hay mala ventilación.